Una muerte digna…
¿Cuál es el trabajo de un médico? Muchos dirán que salvar vidas, o curar enfermedades. Y aunque a veces un médico es capaz de hacer algo de eso, la mayoría de veces no. ¿Cuántas de las enfermedades que tratamos son realmente curables, para comenzar?
En muchas ocasiones, el trabajo del médico es más complicado que eso. Debemos tomar decisiones importantes sobre si las intervenciones disponibles para un problema médico, son realmente lo que conviene al paciente. Y en eso reside, en parte, el “arte” de la medicina. Esas decisiones no son fáciles. Y no está escrito tampoco en los libros de texto, cómo tomar tales decisiones.
Frecuentemente, un médico debe enfrentarse a un paciente que está muy enfermo, y con pocas posibilidades de sobrevivir. Y la decisión difícil en estos casos es: ¿debería hacer todo lo posible para mantener vivo al paciente? Realmente, la respuesta a esta pregunta depende de muchos factores – lo que el médico piensa, lo que el paciente piensa, y lo que la familia del paciente piensa. Y para que la familia y el paciente tengan una opinión, deben estar informados, y esa información debe ser realista, para poder tener expectativas reales.
Un problema común, es que el médico se sienta héroe, y caiga en lo que se denomina “encarnizamiento terapéutico”. Hace hasta lo imposible por “salvarle” la vida al paciente, muchas veces sin preguntarse qué tipo de vida le espera a este paciente si las intervenciones tienen éxito. Estar vivo con tubos en la tráquea, en el estómago, en las vías urinarias, y conectado a un ventilador… ¿es realmente vida? Una intervención médica o quirúrgica puede estar indicada, pero si la calidad de vida del paciente va a ser mala tras ella, probablemente hay que pensar dos veces antes de llevarla a cabo. Muchas veces, lo más humano que el médico puede hacer es simplemente aliviar al paciente, para que pueda tener una muerte tranquila y digna.
Pero viene otro problema. Los familiares. Muchas veces, los familiares no dejan ir al paciente. Se aferran a su vida, de la misma manera en que a veces los médicos lo hacemos, aunque por razones diferentes, pues la carga emocional es enorme para estas personas.
Y ¿lo que el paciente piensa? Esto es probablemente lo más importante, pero generalmente lo menos tomado en cuenta en situaciones críticas. La mayoría de pacientes críticamente enfermos no pueden opinar, y termina haciéndose lo que la familia dispone. En otras latitudes, como en los Estados Unidos, muchos pacientes, sea por edad avanzada, por enfermedad o por otras razones, firman órdenes de “DNR” (Do not resuscitate – ingés para “no resucitar”). Al tener el paciente un documento que indica que no desea medidas heroicas en casos críticos, se ahorran muchos problemas, pues es un documento legal. En un país como Guatemala, este tipo de cosas no está legislado, y discutir asuntos así con la familia no está aún enraizado en nuestra cultura.
En resumen, en muchos casos mantener vivo a un paciente muy enfermo es un ejercicio en futilidad, y lo que hacemos es crear un incremento astronómico de las cuentas hospitalarias, además de prolongar el sufrimiento tanto del paciente como de su familia. A veces, hay que aceptar que es hora de morir, y es preferible que dejar al enfermo hacerlo en paz.


11. Ago, 2009 






Autor
Desde hace tiempo que les suplico a mis hijos que llegado el momento me dejen partir. Si es necesario que me ayuden a partir.
No puedo aferrarme a esta vida cuando ya no es momento.
Insisto en un punto que mencionaba hace un par de días en mi blog acerca de vivir la vida con intensidad HOY.
Para el médico es muy delicado el tema por la responsabilidad legal, pero algo hay que hacer en ciertas oportunidades.
El tema que tocas hoy me interesa especialmente.
Trabajo en una Unidad de Medicina Intensiva y veo a diario lo que describes.
Pacientes en pésimas condiciones que ya no se pueden salvar, intubados, con cánulas y catéteres por todas partes, con pulmones y riñones artificiales, con drogas que mantienen su hemodinámica… hasta que todo fracasa y la muerte les vence.
Ese proceso, esa lucha, es absurda, en determinadas situaciones, porque las posibilidades de éxito son casi nulas, pero la familia insiste en hacer lo necesario hasta el final, y se mantienen todas las medidas días enteros, hasta que el cuerpo deja de aguantarlo.
Creo que es una agonía innecesaria.
Yo desde luego no la querría para ningún ser querido mío, ni para mí.
Aferrarse a la vida cuando ésta se va, sin remedio, es irracional, pero muchas personas no pueden, ni quieren, aceptarlo.
Es un tema muy delicado…
Es cierto que lo mas justo para todos es morir dignamente y al lado de los que amamos. pienso que hoy dia los medicos y todas las personas buscan es su propia conveniencia y seguridad para ellos y sus familias ya no les importa tanto salvar vidas de los demas porque no tratan a un paciente a tiempo sino que dejan pasar el tiempo y cuando ya es demasiado tarde de esa manera si se ponen las pilas. es muy triste que ya no salven vidas a tiempo sino que ahora se preocupan mas por el dinero sabiendo que al final todos vamos a morir de igual o peor forma.