Buenas noches, doctor…
En la sección “Cartas de los lectores” del diario Prensa Libre del 18 de septiembre, apareció una carta firmada por el Dr. Marco Tulio García, que reproduzco aquí:
Los estudiantes de Medicina, a partir del cuarto año de la carrera, deben trabajar a diario en horario diurno, y cumplir con un turno, cada tres o cuatro días, que se inicia a las 15 horas y termina a las 7 u 8 horas del día siguiente.
Después de ese turno, tienen que asistir a sus tareas asistenciales y académicas durante la mañana y parte de la tarde, cuando está demostrado que la persona que duerme poco sufre detrimento de funciones intelectuales y físicas.
No creo que sea conveniente quitar los turnos de noche, pero al menos sí lograr que los estudiantes, tanto de grado como de posgrado —residentes de las diferentes especialidades— descansen el siguiente día de esos turnos.
Además de ser beneficioso para ellos, sería favorable para los pacientes, ya que no los atendería personal cansado, desvelado, de mal humor y con el riesgo de cometer más errores en la exploración.
Muchas veces, con pocos cambios, se obtienen grandes beneficios.
Estoy plenamente de acuerdo con lo expuesto por el Dr. García. El sistema que utilizamos para entrenar a los médicos es, dicho de una manera simple, una salvajada. Un día que inicia a las 7 de la mañana y termina a las 4 de la tarde del día siguiente, deja a cualquiera medio muerto. Además de que este tipo de horario de trabajo es deletéreo para la salud del médico en entrenamiento, se ha demostrado también que afecta al cuidado de los pacientes que el médico tiene a su cargo.
Un estudio publicado en el CMAJ en el 2005, demostró que al reducir las horas de trabajo de los internos de 79 a 63 horas semanales en promedio, los errores médicos serios se redujeron en un 36%.
¿Y qué se puede hacer para mejorar la situación en un lugar como Guatemala? Primero, habría que cambiar la mentalidad de muchos médicos, que pretenden que como a ellos les tocó duro durante su entrenamiento, a los médicos jóvenes les debe tocar igual de duro. Entendiendo eso, se necesitarían más médicos en los hospitales públicos, cosa que no es tan fácil. Un sistema excelente que se utiliza mucho en los Estados Unidos, y que yo durante mi entrenamiento tuve la oportunidad de probar, es el de “night float”. A cierta hora en la noche, el grupo de médicos entrega el turno a otro grupo que durante un mes (el grupo cambia mes a mes) trabaja exclusivamente por las noches. De esa manera, nadie trabaja más de la cuenta. Por lo pronto, les deseo felices sueños a mis colegas….


21. Sep, 2009 






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Triste realidad que no conduce a nada bueno, me pregunto; ¿la cantidad de horas de sacrificio aumenta la calidad de médicos que egresan? ante la obviedad de la respuesta me dió sueño y mejor me zzzzzzzzzzzzzzz.
Definitivamente los turnos son necesarios, tanto desde el punto de vista asistencial (alguien tiene que ver a los enfermos a horas no hábiles), como para la formación del médico (muchas de las emergencias ocurren a horas poco atractivas). Pero creo que por los mismos motivos, los horarios deben limitarse. Nada en exceso es bueno.